¿Son peligrosas las bombillas LED si se rompen?


Valoradas por su larga vida útil, su durabilidad, su eficiencia energética, su arranque inmediato y su falta de calor, percibimos las bombillas LED como la tecnología de iluminación definitiva. Pero, ¿Son peligrosas de algún modo? ¿Y si se rompieran?

Aunque contienen materiales peligrosos, como plomo y níquel, los LEDs se consideran seguros porque la concentración de estas sustancias es mínima. Más allá de los peligros obvios de los pedazos de cristal, los LEDs rotos no tienen implicaciones peligrosas y pueden ser fácilmente desechados.

Así que parece que la industria de la iluminación ha avanzado mucho desde la era de las bombillas fluorescentes con mercurio. Pero estoy seguro de que algunos de ustedes todavía están dudando -cualquier exposición a materiales peligrosos es imprudente. ¿Verdad?

Quiero explicar por qué no es así. Sigan leyendo para conocer los verdaderos peligros de las bombillas LED, incluyendo un análisis completo de los materiales peligrosos contenidos en ellas.

¿Cuáles son los peligros de las bombillas LED rotas?

Aunque la vida media de un LED es de 50.000 horas, afrontémoslo… ¡los accidentes ocurren!

Ya sea que sus LEDs se rompan durante una colisión o se rompan al cambiar una bombilla, el punto es que los LEDs no son invencibles.

Si bien las bombillas LEDs más modernas no usan cristal en su envolvente (suelen usar materiales sintéticos), todavía hay marcas y modelos que aun usan vidrio.

Como cualquier objeto de vidrio, la bombilla que rodea un chip de LED es frágil y no puede soportar mucha presión. En el momento del impacto, se romperá en miles de diminutos y afilados pedazos.

Si fueran translúcidos, estos fragmentos pueden ser difíciles de detectar y en caso de pisarlos, rasgarán la piel, causarán sangrado y pueden requerir hasta puntos de sutura.

Si tiene suerte y tu bombilla LED deja de funcionar pero no se rompe, son buenas noticias.

Incluso, si el diodo en sí no haya sido perturbado, aunque la envolvente esté rota, debería seguir emitiendo luz como de costumbre.

A diferencia de otras bombillas convencionales, el cristal de un LED no está lleno de gas. El LED no necesita la bombilla de vidrio para funcionar, sólo sirve para fines estéticos.

Una bombilla agrietada puede ser más propensa a daños por vibración, pero más allá de esto, no hay ningún elemento de peligro.

¿Las bombillas LED contienen mercurio?

Aclaremos esto: Los LEDs no contienen el más mínimo rastro de mercurio.

A diferencia de sus predecesores, los LEDs generan luz usando un semiconductor. No se requiere mercurio para este proceso, lo que significa que, a pesar de sus imperfecciones, los LEDs son vistos como una solución de iluminación respetuosa con el medio ambiente.

Pero, ¿qué tiene de malo el mercurio?

Cuando se calienta, el mercurio se convierte en un vapor incoloro e inodoro que se utiliza en las bombillas CFL para excitar los electrones de las bobinas de tungsteno. La exposición al mercurio es extremadamente dañina, especialmente para los niños y los bebés.

Un bajo nivel de exposición puede resultar en fatiga, visión borrosa y falta de concentración. La exposición a largo plazo, en cambio, puede causar problemas neuromusculares como atrofia muscular, temblores y debilidad.

El Comité Científico de los Riesgos Sanitarios y Medioambientales (CCRSM) permite ciertas cantidades de mercurio en las bombillas CFL. Estas suelen contener entre 3 y 5 miligramos de mercurio. Si quieres saber el porqué de este permiso lee aquí los argumentos.

Una vez roto, este vapor de mercurio puede escapar al aire en su casa o propiedad y manifestarse allí durante semanas.

Esto explica por qué las bombillas fluorescentes compactas o CFL requieren una cuidadosa manipulación y eliminación si se queman o se rompen.

Otros materiales peligrosos

Una investigación de la Universidad de California encontró que los componentes internos de un LED contienen materiales tóxicos como arsénico, plomo, hierro, cobre y níquel.

La exposición a estos materiales es extremadamente dañina y puede causar complicaciones de salud a largo plazo. El aumento de la exposición al arsénico, por ejemplo, aumenta el riesgo de cáncer, diabetes y lesiones en la piel.

Curiosamente, la concentración de estas sustancias varía según el tipo de LED.

El estudio de 2010 encontró que los LED rojos son típicamente los peores infractores, ya que contienen ocho veces más plomo que otros colores de LED.

Sí, lo ha leído bien… ¡ocho!

Pero estos materiales no sólo son peligrosos para los humanos, también dañan el planeta. El cobre no se descompone, lo que significa que cuando se acumula en el ambiente puede resultar en envenenamiento por cobre en microorganismos y en la vida silvestre marina.

En esta etapa, probablemente se pregunte, “¿por qué estos materiales no están clasificados como tóxicos por ley?”. En pocas palabras, el nivel de cada material tóxico en un LED es minúsculo.

Aunque ciertamente no recomiendo abrir un LED y respirar sus humos. La exposición a estos materiales tóxicos en cantidades tan diminutas es poco probable que tenga consecuencias en su salud.

¿Qué debería hacer con un LED roto?

Los LEDs sólo pueden contener pequeñas cantidades de sustancias nocivas, pero los humanos necesitan más exposición a la toxicidad para considerarse peligrosos. En cualquier caso, sigue siendo esencial seguir las precauciones de seguridad.

Si su bombilla LED se rompe, intente no entrar en pánico y comience a reciclar su bombilla LED rota (En este artículo te ofrezco una guía paso a paso de reciclaje de los LEDs).

Palabras finales

Para resumir: Sí, los LED contienen materiales tóxicos en forma de arsénico, plomo, hierro, cobre y níquel.

Pero la cantidad de estos materiales es tan minúscula que un LED roto no representa una amenaza real para los humanos.

Entonces, ¿a dónde vamos desde aquí?

Bueno, todavía hay trabajo por hacer. Los fabricantes deberían buscar una forma de reducir el número de materiales tóxicos usados en los LEDs. Pero por ahora, esto es lo mejor que tenemos.